domingo, 3 de enero de 2010

Un pequeño gran cuento

"Erase un país donde todos eran ladrones. Por la noche, cada uno de los habitantes salía con una ganzúa y una linterna para ir a saquear la casa de un vecino. Al regresar al alba, cargado, encontraba su casa desvalijada. Y todos vivían en concordia y sin daño, porque uno robaba al otro y este a otro y así sucesivamente, hasta llegar al último que robaba al primero. En aquel país, el comercio, sólo se practicaba en forma de embollo, tanto por parte del que vendía como del que compraba. El gobierno era una asociación creada para delinquir en perjuicio de los súbditos, y por su lado los súbditos sólo pensaban en defraudar al gobierno. La vida transcurría sin tropiezos, y no había ni ricos ni es. Pero he aquí, no se sabe cómo, apareció en el país un hombre honrado. Por la noche, en lugar de salir con la bolsa y la linterna, se quedaba en la casa fumando y leyendo novelas. Llegaban los ladrones, veían la luz encendida y no subían. Esto duró un tiempo; después hubo que darle a entender que si él quería vivir sin hacer nada, no era una buena razón para no dejar hacer a los demás. Cada noche que pasaba en casa, era una familia que no comía al día siguiente. Frente a estas razones, el hombre honrado no podía oponerse. También él empezó a salir por la noche para regresar al alba, pero no iba a robar. Era honrado, no había nada que hacer. Iba hasta el puente y se quedaba mirando pasar el agua. Volvía a casa y la encontraba saqueada. En menos de una semana el hombre honrado se encontró si un céntimo, sin tener qué comer, con la casa vacía. Pero hasta ahí no había nada que decir, porque era culpa suya; lo malo era que de ese modo suyo de proceder nacía un gran desorden. Porque él se dejaba robar todo y entre tanto no robaba a nadie; de modo que había siempre alguien que al regresar al alba encontraba su casa intacta: la casa que él hubiera debido desvalijar. El hecho es que al cabo de un tiempo, los que no eran robados, llegaron a ser más ricos que los otros y no quisieron seguir robando. Y por otro lado, los que iban a robar a la casa del hombre honrado, la encontraban siempre vacía; de modo que se volvían pobres. Entre tanto, los que se habían vuelto ricos, se acostumbraron a ir también al puente por la noche a ver correr el agua. Esto aumentó la confusión, porque hubo muchos otros que se hicieron ricos y muchos otros que se volvieron pobres. Pero los ricos vieron que, yendo de noche al puente, al cabo de un tiempo se volverían pobres. Y pensaron: "Paguemos a los pobres para que vayan a robar por nuestra cuenta". Se firmaron contratos, se establecieron salarios, los porcentajes: Naturalmente, eran ladrones y siempre trataban de engañarse unos a otros. Pero como suele suceder, los ricos se hacían cada vez mas ricos y los pobres, cada vez más pobres. Había ricos tan ricos que ya no tenían necesidad de robar o de hacer robar para seguir siendo ricos. Pero si dejaban de robar se volvían pobres porque los pobres les robaban. Entonces pagaron a los más pobres de los pobres, para defender de los otros pobres sus propias casas, y así fue como instituyeron a la policía y construyeron las cárceles. De esa manera, pocos años después del advenimiento del hombre honrado, ya no se hablaba de robar o de ser robados sino sólo de ricos y pobres; y sin embargo todos seguían siendo ladrones. Honrado sólo había habido aquel fulano, y no tardó en morirse de hambre." "La oveja negra" de Italo Calvino fuente: Weblog Gillespi http://weblogs.clarin.com/almacen/archives/2007/12/un_cuento.html

viernes, 11 de diciembre de 2009

Navidad en el Perù


Navidad en el Perù

En el ámbito de las costumbres existentes en el Perú, la Navidad es el momento de reflexión y de unión de las familias en torno a la conmemoración del nacimiento del Niño Jesús. Los niños son el centro de la fiesta. Las innumerables familias que tienen parientes en el exterior recuerdan a los suyos así como a sus familiares que ya no están en este mundo.

Existen tradiciones heredadas de antaño que se repiten todos los años y provienen de las propias raíces de la diversidad de la población peruana. Cada rincón del país tiene sus propias costumbres, mucha de ellas comunes y otras que se han ido desarrollando independientemente en el transcurso de los años.

Entre las tradiciones comunes, está la asistencia a la Misa de Gallo en la noche del 24 de diciembre. Aquellos que no acuden a misa el 24, lo hacen el 25 conservando la tradición católica predominante en este país.

En Lima, capital que congrega no solamente a los limeños de origen sino a los peruanos que, desde la segunda mitad del siglo XX, se han desplazado desde todo el país para vivir en esta ciudad que representa al tercio de la población peruana, confluyen las más diversas tradiciones navideñas del Perú.

En las vísperas de esta fiesta y el mismo 24 de diciembre existen celebraciones en los parques y verbenas donde niños y adultos entonan los típicos villancicos conmemorando el nacimiento del Niño Jesús.

En el aspecto humanitario, los alumnos de colegios y personas de diferentes organizaciones, con espíritu festivo recorren asilos de ancianos, albergues infantiles y hospitales a fin de alegrar la vida a sus moradores temporales o permanentes ya sea con música u obsequios.

Las canastas navideñas conteniendo vinos espumantes, panetones, nueces, pasas, chocolates y otros productos, son los típicos regalos de empresas a su personal. Estos ingredientes, añadido al pavo o pollo y al puré de manzana, suelen ser los principales de la cena del 24. A falta de vino espumante se bebe la gaseosa de origen peruano llamada Inca Kola, la gaseosa más consumida en este país. Todo depende de los bolsillos de cada familia.

Los nacimientos o belenes pueblan las iglesias y en muchas viviendas se procuran tenerlos a pequeña o mínima escala. Las familias con menos restricciones económicas también cuentan con árboles de Navidad en torno a los cuales colocan los regalos que se abrirán a medianoche del 24. Estos adornos se conservan hasta el 6 de enero.

A media noche muchas familias cantan villancicos o leen pasajes navideños de la Biblia. En las calles suenan los cuetesillos que jóvenes y mayores revientan en el barrio. El 25 por la mañana, mientras los padres descansan, los niños juegan luego de esperar con ilusión estas fiestas.

En algunos pueblos peruanos, antes de Navidad desfilan Las Pastoras, colegialas disfrazadas con las vestimentas típicas de la zona cantando y bailando al son de los villancicos, organizando competencias entre templos religiosos para determinar quien las organiza mejor.

Lo importante en estas fiestas es dar y recibir amor.